Proyecto observatorio sobre Política y Policía, Borrador 1.














“Un acto político es algo que crea tiempo y espacio, según el tiempo que yo estoy construyendo y no según el tiempo que domina, que es el tiempo del capital y de las elecciones”


Alain Badiou


1.- Fundamentación y presentación


La pregunta por lo político lleva impresa la pregunta por el orden, la ley y la justicia. Entroncar o buscar la relación existente o inexistente entre lo político, lo justo y la ley-orden, es una tarea que debe descartar respuestas pre-fabricadas: pre-comprensiones de lo político sin investigar su diferencia constitutiva respecto a otras prácticas sociales, o, en otro caso, su dependencia orgánica respecto de esas prácticas. Provisionalmente hay que hipotecar la idea de lo político como un arte, porque no hay arte determinado ahí donde sólo hay una pluralidad. A lo sumo, hay varias especies de arte. La reducción de la política a la tecno-política es precisamente la reducción de la política a un arte bien preciso: El arte de mantener a la comunidad dormida. La comunidad se asume así, en este arte, como la parte que es “ordenada” en función del concepto neoliberal de gobernabilidad que parece ser el fundamento de la transformación de toda acción civil en acción del mercado o, más bien: acción-en-función del mercado. Un merca-funcionalismo operante.


El surgimiento de los estudios deleuzianos sobre la micropolítica, que es una política de las máquinas deseantes o, en otros términos, de las micro-estructuras múltiples que pueblan la superficie barroca, no problematiza el acto mismo de lo político porque, en nombre de la micropolítica, intenta ponernos en la situación de una política de guerra que se resiste a cualquier meta-estructura: a cualquier estructura que ordene el espacio y sus máquinas que lo pueblan. A pesar de las complicaciones a las que nos lleva tal análisis, la hipótesis central, y provisoria (por lo tanto, una hipótesis que debe ser trabajada) es que Deleuze confunde la política con lo que cierta corriente filosófico-política “subterránea” que ocupa, preponderantemente, los nombres de Platón, Maquiavelo, Kant, Hegel, Marx, Lenin, Gramsci y Mao (y que hoy se repite en la tradición de lo que haríamos bien en llamar “post-althusserianismo”, o post-post-estructuralismo) llamó estrategia. Deleuze, en definitiva, ahí donde la política se vuelve guerra-estratégica (donde oscila, por tanto, entre la guerra política estratégica y la policía) ve la pura política, sin determinar el lugar de la meta-estructura y de la política-de-policía.


Por otra parte, en Chile, en la academia de izquierda, reina un terrible benjaminismo político que tiene como fundamento una lectura de Benjamin desde ciertos conceptos del jurista nazi C. Schmitt. Esta lectura quita toda propiedad a los conceptos marxistas de “dictadura del proletariado”, “comunismo”, “retorno a sí de la autoconciencia” y “etapa de transición”. Su basamento: una lectura epistemologicista de Marx proveniente del esfuerzo althusseriano y una radicalización del momento de lo verdaderamente excepcional en relación a la excepción permanente que sería inmanente al capitalismo. Lo político aparece aquí como una pragmática de la suspensión de la estética burguesa: pragmática del arte y de la academia, de la obra de arte en el contexto de la academía, y de la politización del arte (correcto programa benjaminiano frente a la auratización fascista) por medio de la in-textuación de todo trabajo. Esta visión de la política desprende las consecuencias aristocráticas que Badiou observo en el deleuzianismo, y que desembocan (hipotéticamente) en un anarquismo del deseo-del-comunismo-individual. Para que este flujo deseante funcione, cierta libertad se impone como condición mínima. Por otra parte, lo que no está en este flujo deseante, abastece el aparato de Estado (el fascismo): ¿qué tan cerca está el benjaminismo del liberalismo?


También hay toda una vertiente teórica acerca de la biopolítica que se entronca con los estudios sobre el poder soberano, la excepción y la política como control de la vida (derecho de vida y muerte). Este nodo de articulación teórica en torno al problema de lo político encuentra en la panoplia conceptual foucaultiana su constelación constitutiva. La mayor contribución de dicha panoplia es la problematización entre poder-saber y política. En torno a esa problematización hay que trabajar concretamente, y más allá de los consentimientos intelectuales al benjaminismo aristocrático que hay en la vertiente teórica biopolítica.


Un espacio distinto es aquel que hace realidad la voluntad posmoderna de articular teorías del caso singular, arrojado fuera de toda teoría general meta-histórica. Lo hace realidad, sin embargo, fuera de toda intención de “desconstruir” la meta-historia. Dicha tarea es también importante, pero se olvida generalmente que, por más que reduzcamos todo al metarrelato, o a la metafísica onto-teo-lógica, el metarrelato y la meta-historia (en general, la metafísica) tienen efectos. La tesis de Althusser acerca de la ideología era bastante más clara que la voluntad posmoderna singularizante: la ideología es la Verdad y tiene sus efectos en tanto Verdad porque ella misma constituye a los Sujetos. La idea del presente proyecto es contribuir a la construcción de ese espacio.


2.- Objetivos


a) Des-encubrir las lógicas operantes de la policía en Chile. Este objetivo se basa en la afirmación de que, la policía no es el puro cuerpo policial represivo, sino el conjunto de funciones que ordenan la comunidad y sus partes: que la fijan, la determinan. La policía es opresiva precisamente porque su función es encubrir la política y hacerla gobernable ahí donde aparece. La política del acontecimiento administrable y la policía que intenta, a toda costa, controlar la situación. Esta relación es de suma importancia.


b) Fundar el espacio en que la represión sea cuestionada como acto de ley, y como acto fuera de la Ley. Este cuestionamiento no puede ser puramente una crítica radical de los modos de operar del Estado represivo, sino una crítica (en el sentido moderno de la palabra, es decir, crítica como investigación destructiva, medición de las “condiciones de posibilidad” etc.) de las relaciones entre represión, estado, sociedad civil etc.


c) Estudiar la relación entre Derecho, Política y Policía. Esta investigación tiene la pretensión de realizarse dentro de los “marcos jurídicos” la “nación” señala. Es decir, estudiar puntualmente cuál es la naturaleza de esa relación en Chile, o en lo que, bajo el nombre de Chile, se presenta precisamente como unidad jurídica. Este último trabajo tiene como objeto secundario los casos singulares en los que la ley opera: Centros o Campos-de-represión y concentración del acto represivo y su ratio jurídico específico.


En torno al modo de producción del presente proyecto, el informe político se opone a la figura vanidosa del informe periodístico. Este último vive en la temporalidad de la opinión periodística que está contaminada por los efectos de ciertas hegemonías que aquí no nos atrevemos a nombrar (por respeto, claro, a la investigación misma). Tan sólo una palabra: Verdad. La Verdad, o la tele-información. Una extracción de todo proceso de Verdad a la temporalidad periodística. Creo que cuando Hegel hablaba de la pura vanidad de opinar se refería precisamente a esto: a un tipo de opinión desprovista de Verdad. Iniciar el proceso-observatorio queda a merced de los que quieran contribuir en él con sus informes políticos, que son un modo de producir la información distinto al del periodismo, y que es mucho más que la verosimilitud de un hecho. Por el contrario, la Verdad del informe político sólo es comprobable a través de un proceso heterogéneo, duro, de enfrentamiento. Así, parece quedar reducida la verdad a la lucha de camarillas. Sin embargo, todo apunta a que es esta misma lucha de camarillas que queda aquí asociada al concepto de Verdad, es la que posibilita una noción política de la Verdad, y una extracción de todo proceso de Verdad a la temporalidad periodística. Creo que cuando Hegel hablaba de la pura vanidad de opinar se refería precisamente a esto: a un tipo de opinión desprovista de Verdad. Iniciar el proceso-observatorio queda a merced de los que quieran contribuir en él con sus informes.


2 comentarios:

Rotrigo dijo...

Hola Claudiors soy un compáñerito tuyo, llegué a este blog a través del de Spinoza y a ese a través de google, esta buena la intención de este bloggg. Esa foto que ponís la tengo en un collage pegao en mi pieza. Lo que no entendí, y fue lo que más plop me dejó, son la secuencia de imágenes llamada presentación ¿?,
saludos

Claudio Aguayo dijo...

jajaja estoy preparando recién este espacio. tengo hartas expectativas, pero tengo que preparar un primer ensayo sobre Platón para empezar a darle forma. saludos rodrigo.
Claudio

Publicar un comentario